ARMONÍA
MARITAL
(Un
proceso para permanecer en pareja)
Por: José Rafael Olivieri Delgado (jul 2022)
“El
amor se funda en la igualdad de derechos y en la libertad.”
(Fromm,
1981, p. 185)
En el marco legal de las uniones matrimoniales, que en líneas generales pertenecen al ámbito civil y eclesiástico, y desde tiempos históricamente lejanos hasta el presente, en muchas culturas diferentes, al momento de formalizar la unión matrimonial, se suele enunciar la expresión: “Hasta que la muerte los separe”. Este también ha sido el deseo expresado, conscientemente, de una gran mayoría de parejas que se casan libremente en y por amor, con la intención de establecer una relación marital, no por un periodo largo de tiempo, sino por el resto de los días que les quedan de vida. Para lograr este propósito inicial de la pareja, debe darse obligatoriamente un proceso de acoplamiento continuo en la díada, que ha sido denominado por muchos autores como “Armonía Marital”.
De no
lograrse tal proceso de armonía marital y, como lamentablemente lo han
demostrado las estadísticas de divorcios en el mundo entero, tal deseo de
llegar juntos hasta el fin de la vida, no será posible. Aunque no dejan de
existir parejas que lo hacen, claro está, por determinados compromisos tanto
sociales, culturales, económicos, religiosos, como personales, los cuales no
competen al alcance de este texto el discutirlos. Lo cierto es que, si la
pareja desea recorrer juntos el camino de sus vidas, será necesario, tal como
señalan Baltasar y Battaglia (1990) que: “Como díada, entrelazan y comparten
sus requerimientos, expectativas, necesidades, capacidades e intereses, además
de buscar el ajuste en su relación.” (p. 2). Es decir, aparte de todas las
características propias, que pertenecen a la unión de la pareja, será necesario
que ambos deseen crecer, madurar y trabajar en el proceso de armonía marital,
de tal forma que los dos tengan en su relación un mismo norte común.
Según he señalado anteriormente, dominar el término de la armonía marital, implica clarificar una serie de conceptos, cuyos significados es adecuado que podamos compartir por igual, para así poder abordar, desde una misma perspectiva, un tema tan extenso y complejo, como lo es este proceso. En este punto específico, consideraremos los términos de: díada, matrimonio y por supuesto armonía marital, propiamente dicho. Por ejemplo, el diccionario Larousse (2004) define díada como: “Unión de dos principios que se complementan recíprocamente.” (p. 344). Llevado al contexto que interesa de la pareja, la metáfora de ‘dos principios’ habla de dos personas que se complementan recíprocamente. Lo cual es fundamental tanto en lo teórico como en lo práctico al hablar de la unión de la pareja.
Por su parte, el diccionario de psicología y psicoanálisis (1977) define diádico como: “Perteneciente al número dos, que tiene una estructura doble o en pareja; organizado en pares; compuesto por dos elementos.” (p. 235). Quizás quepa aquí, en función de este contexto, enfatizar que un elemento relevante de la relación de pareja y, por ende, de la armonía marital, es la necesidad de que la pareja esté separada de terceras personas. Esto quiere decir que, convivan ellos dos solos, en su propio espacio, sin la influencia externa ni de sus respectivas familias de origen, ni de cualquier otra persona, independientemente del vínculo que tenga con la pareja. Al respecto, señala Hormachea (1997): “Toda persona casada enfrenta la ineludible decisión de separarse con sabiduría de los vínculos familiares que le han unido por tantos años.” (p. 35). Esto por supuesto, al margen del momento en que ellos, como unidad diádica, decidan formar su propia familia. Como señala un viejo refrán popular “El casado casa quiere”.
Con relación al concepto de matrimonio, el diccionario Larousse (2004) define matrimonio como: “n. m. (lat. matrimonium). Institución social, reconocida como legítima por la sociedad, consistente en la unión de dos personas de distinto sexo para establecer una comunidad de vida, más o menos estable. 2. Sacramento por el cual hombre y mujer se ligan perpetuamente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia. 3. Fam. Marido y mujer”. Ampliando aún más esta figura tan importante de la relación de pareja, también señala:
El matrimonio puede ser monogámico o poligámico. Si bien las religiones le otorgan un carácter sagrado y sacramental, la mayoría de los estados modernos lo contemplan como una unión contractual. En estos casos, el matrimonio civil, único válido, es independiente del religioso. Entre los efectos del matrimonio se encuentra la obligación de vida en común de los cónyuges, que deben ayudarse, respetarse y guardarse fidelidad, y el establecimiento de un régimen patrimonial. Para contraer matrimonio se establecen requisitos de capacidad, libre consentimiento y ausencia de impedimentos legales. Las constituciones avanzadas establecen la plena igualdad jurídica del hombre y la mujer para contraer matrimonio. Se contempla también la posibilidad de separación, anulación y divorcio. (p. 656)
En esta definición pueden apreciarse, claramente, muchos de los elementos que soportan conceptualmente la idea a lograr con el proceso de armonía marital. En este sentido se consideran, por igual, para ambos miembros de la díada, entre otros: vida en común, ayuda, respeto, fidelidad, patrimonio, consentimiento, libertad y, particularmente, la igualdad entre ambos cónyuges, por supuesto, en todos los aspectos de la relación marital. Utilizando otra famosa frase del acto matrimonial: “En las buenas y en las malas”.
Igualmente, se han considerado dos definiciones adicionales. La primera corresponde al diccionario de psicología y psicoanálisis (1977) el cual define matrimonio como: “(marriage): s. Institución social por la cual un hombre y una mujer se unen para establecer una unidad familiar. La forma aceptada de unión varía según las diferentes culturas. Las sanciones respecto de las formas de matrimonio pueden provenir de las costumbres, de la ley, de la religión o de la combinación de todas ellas.” (p. 502). Y la segunda, con un corte más espiritual, pero no por ello menos valedero, en el nuevo diccionario de la Biblia (s/f) el término matrimonio se define como: “Es el pacto entre un hombre y una mujer para hacer vida en común. Mediante este pacto, con la bendición de Dios, unen placenteramente sus cuerpos y almas para expresar mutuamente su amor, reproducir la especie humana y construir la sociedad comenzando con la familia.” (p. 686).
De igual manera, realiza este diccionario un señalamiento adicional, dada su naturaleza y propósito: “La voluntad de Dios fue que el matrimonio se hiciera entre un solo hombre con una sola mujer. Cuando Dios quiso buscar compañía para el hombre, no creó varias mujeres, sino solamente una: Eva.” (p. 686). En nuestra sociedad permisiva la idea de monogamia está hoy en día en altísimo cuestionamiento, a nivel social y mundial.
En este sentido, utilizando los conceptos expresados, he utilizado, como definición de la pareja, la siguiente: La interrelación de dos personas, un Él y una Ella, que deciden entrelazar sus vidas en totalidad, con la intención de compartir experiencias vitales, en principio por tiempo indefinido, bien sea dentro de la institución del matrimonio o no.
En el
mismo sentido de lo expresado anteriormente, y entre los alcances a cubrir,
indudablemente se encuentra la definición conceptual de la armonía marital, y
cuál ha sido la concepción utilizada en este libro. Todo ello con la intención
de entender la armonía marital como un proceso continuo y dinámico. Este se
establece entre dos personas e involucra un compartir; el manejo de
expectativas, tanto individuales como de la díada, en sus distintos ámbitos y
ciclo de vida; su evolución como pareja, y donde existe mutua dependencia de
los actores de esta. En este sentido, podría entenderse la armonía marital como
un proceso donde la pareja debe estar en un constante acoplamiento, en el
compartir de sus experiencias tanto individuales como en la unión del uno con
el otro.
......
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Algunas Referencias:
ajuste marital y estilos de poder en la sexualidad.
Caracas, Venezuela: U.C.V.
Fromm, E. (1982). El arte de amar. España: Ediciones Paidos.
Aprendiendo a vivir con nuestras diferencias. Miami, Usa:
Editorial Unilit.

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