lunes, 2 de enero de 2012

El Compositor

EL COMPOSITOR
J. Rafael Olivieri

 Les narro una historia que me paso hace mucho tiempo…

Fui a la celebración de la boda de un buen amigo mío, la cual se realizó en una pequeña iglesia de su localidad.

Una iglesia modesta, pero hermosamente decorada con los atavíos propios para tan feliz ocasión, flores de varios tipos y colores, lazos y hasta velas adornando el pasillo central que conduce al altar.

El novio vestido con un fino traje azul con su respectivo clavel en el ojal.

La novia muy hermosamente vestida se asemejaba a una rosa blanca bañada por el rocío matutino.

El sacerdote conforme a su envestidura comenzó con los pasos típicos de todas las bodas…

Hizo las preguntas formales… y cumplió con los respectivos rituales, todo impecablemente bien llevado…

Y comenzó con el acostumbrado sermón de rigor…

¿Acostumbrado sermón?

El sacerdote predicó sobre Dios y su visión del matrimonio basado en Génesis… 

Los deberes de los cónyuges con el enfoque del Apóstol Pedro en su 1ra carta…

Las exhortaciones para someterse las esposas y los esposos unos a otros del Apóstol Pablo en Efesios 5…

Las palabras de Jesús en relación al matrimonio y el divorcio…    

Salpicó su charla en varios puntos con las enseñanzas de proverbios…

Hizo una hermosa descripción del amor entre los esposos tocando los versículos de “Cantar de los Cantares” de Salomón…

Finalmente, terminó haciendo un cierre magistral con la descripción del amor verdadero de 1ra Corintios 13 del Apóstol Pablo…

Yo estaba completamente embelezado…   me habían dejado en mi asiento atónito… saboreando el dulce néctar del amor de Dios para todos…

Vi el rostro de mi esposa como quien contempla la más hermosa obra de arte pintada por Dios mismo…   

Todo mi ser clamaba en alabanza y adoración al Altísimo creador de todo el universo…

Cuando terminó la boda, no me pude contener y fui a felicitar al sacerdote por tan excelente sermón...

Entre mis expresiones de agradecimiento y felicitaciones, se me ocurrió decirle al sacerdote…

“De verdad que usted es un excelente músico, y sabe como tocar muy bien su instrumento”

A lo cual el predicador me contestó:

“Yo podré ser un buen músico, pero Dios es EL COMPOSITOR de toda la música que me da para tocar”…

Desde aquel día me convertí en músico…

Te invito a que tú también seas un músico de Dios