domingo, 31 de marzo de 2013

EL BENEFICIO PSICOLÓGICO: LA MALDICIÓN DEL ARGUMENTO DE VIDA


EL BENEFICIO PSICOLÓGICO:
LA MALDICIÓN DEL ARGUMENTO DE VIDA
Por: J. Rafael Olivieri

“El argumento (o guión), según Berne, es un ‘plan preconsciente de vida’, decidido en la infancia, antes de los 14 años. Su definición más completa (Berne, 1971) es: "Un programa en marcha, desarrollado en la primera infancia bajo influencia parental, que dirige la conducta del individuo en los aspectos más importantes de su vida’” (Kertész e Induni, 1980)

            Es interesante mezclar en este título dos palabras tan contradictorias como lo son Beneficio y Maldición. Cada vez que escuchamos la palabra ‘Beneficio’ automáticamente  pensamos en algo positivo, algo bueno. Mientras que ‘Maldición’ está asociado a algo negativo y hasta desastroso. Me interesa explicar aquí que el ‘beneficio psicológico’ al que me refiero no es tal cosa buena, sino todo lo contrario, al punto de que es la razón más importante para mantenerme atado a mis conflictos emocionales, los cuales configuran mi “Argumento de Vida” (Berne). La idea de esta reflexión es la de trabajar el por qué muchas de las personas que asisten a la terapia psicológica, no terminan de realizar cambios importantes en sus modelos conductuales. No se trata de que no quieran cambiar, de hecho, la razón principal de la gran mayoría de ellas, es precisamente realizar cambios en sus conductas para poder mejorar su calidad de vida y, más importante aún, mejorar sus relaciones interpersonales. Entonces ¿Por qué a pesar de sus esfuerzos, su tiempo, su dolor y su inversión económica en la terapia, no terminan de cambiar? La razón como todos los temas psicológicos es sencilla y complicada a la vez: El Beneficio Psicológico.

En este sentido, el Beneficio y la Maldición, lejos de tratarse de un tema donde al hacer una conducta adecuada (es decir buena: la aprobada por otros) casi siempre, invariablemente debería recibir un premio ‘bueno’ por mis acciones (es muy frecuente que suceda que, en la gran mayoría de las veces, no me dan nada, lo cual me invita a probar con la conducta negativa, a ver si así, por lo menos llamo la atención y me toman en cuenta). En el otro extremo, si hago una conducta no adecuada (mala: la no aprobada por los otros), en teoría debería recibir un castigo, en este caso, si no me dan nada, busco hacer otras conductas negativas, a veces más intensas, para ver si alguien me da la atención que necesito, porque es 1000 veces preferible que me den un golpe, a que me ignoren. En base a esto, me interesa que entendamos el beneficio psicológico como ‘toda la estructura emocional’ que me obliga necesariamente a cumplir mi argumento de vida, por lo cual dicho beneficio se convierte en sí mismo, en la maldición de mi Argumento.

El objetivo será entonces, empezar a comprender, que en el proceso de mi formación infantil (muchos de los grandes psicoterapeutas lo definen en los primeros 9 - 12 años de mi vida), a través de innumerables situaciones ‘negativas’ con mis figuras de autoridad, es decir, las que tenían poder sobre mí (lo que incluye a: padres, maestros, familiares, hermanos, entre otros), donde mi manejo emocional estuvo plagado de emociones de: rabia, miedo, tristeza, injusticia, dolor, abandono, maltrato, soledad, descalificación, crítica, comparación con los otros, entre otras muchas. Al mezclarse todas estas experiencias y factores en mi vida infantil, causan tal confrontación de conflictos emocionales en toda mi estructura integral (mente, cuerpo y espíritu) durante mucho tiempo, hasta que llega un momento en que mis defensas emocionales sucumben ante tal cantidad de agresiones psicológicas (y muchas físicas), que en base a mis experiencias emocionales vividas hasta ese instante, defino y configuro mi decisión de vida argumental ¡MI VIDA, MI DECISIÓN! con la cual, a partir de ese instante emocional, defino mi “Argumento de Vida” el cual me dirá: qué y cómo sentir, pensar, actuar, que esperar de los otros, es decir ¡cómo voy a vivir el resto de mi vida! Y todo antes de los 9 - 12 años.

            Para poder entender y profundizar en el tema del Beneficio Psicológico es necesario conocer primero a que se refiere el “Argumento de vida”. Este es un concepto desarrollado en la teoría del Análisis Transaccional por Eric Berne (1979):
Cada persona decide en su primera infancia cómo vivirá y cómo morirá, y a ese plan que lleva en su cabeza dondequiera que vaya, lo llamamos guión (el Argumento se apoya en un guión). Su conducta trivial puede decidirla la razón, pero sus decisiones importantes ya están tomadas: con qué clase de persona se casará, cuántos hijos tendrá, en qué clase de cama morirá, y quién estará allí cuando lo haga. Puede que no ocurra lo que él quiere, pero él quiere que ocurra algo muy concreto. (pp. 45 -46)

El argumento sirve para poder explicar: Primero, de una forma científica porque actuamos y repetimos conductas negativas hasta el cansancio y, no hacemos nada por cambiarlas. Segundo, cambiar el concepto de ‘destino’ (asociado a un poder externo a nosotros: quizás mágico o divino), por la idea de que somos nosotros los que programamos un conjunto determinado de conductas, para poder lograr el Argumento definido desde la infancia y, así llegar a una meta negativa en mi vida. ¿Por que negativa? Observa los argumentos mas generales: Prohibición de pareja (ojo: la prohibición no indica que no puedo tener pareja, eso ocurre en los casos mas extremos, lo que indica la prohibición es que nunca podre mantener una relación de pareja estable para toda la vida, no importa la veces que lo intente o con quien lo haga, al final siempre destruiré la pareja). Prohibición de familia: puedo casarme y tener hijos, pero luego los abandono y, nunca tendré una familia permanente. Argumento de soledad: puedo tener personas a mí alrededor, pero al final me quedaré solo(a). Otros argumentos son: Se un fracasado, Se un perdedor, Se un ganador (no vayan a creer que es positivo, se trata de destruir a los otros para ganar yo, se trata de estar bien yo aunque el otro sufra). Otros Argumentos: No me superes; Quédate a cuidar viejos; No existas; No lo logres; No disfrutes; No seas de tu género…, la lista pica y se extiende, estos son solamente algunos ejemplos. Algo importante de mencionar, es que cuando no conocemos del proceso de formación emocional de nuestros conflictos, para justificar todo lo que me pasa en la vida, empezaré por echarle la culpa a los otros: pareja, padres, hermanos, jefe, compañeros, amigos, familiares… justificaré cualquier cosa en función de los referentes externos (locus de control externo), jamás aceptaré que se trata de mi propia conducta y de mis decisiones erradas y, menos aún, que fueron tomadas en mi proceso infantil.

            Detallemos uno de los argumentos más generales: El Argumento de soledad. (La soledad real es no tener a nadie con quien mantener una relación de intimidad emocional autentica. Por el contrario, la relación en intimidad es sentirme en comunión con otra persona y, el saber que esa persona nunca hará nada para dañarme, hay una entrega total en el compartir mutuo). Como seres humanos estamos obligatoriamente sujetos a un proceso de socialización, es imposible que vivamos solos. Desde que nacemos necesitamos de los otros para poder sobrevivir, mientras que la mayoría de los animales desde que nacen deben valerse por sí mismos (las tortugas nacen y corren al mar, nunca conocen a sus padres).  Las gacelas al poco tiempo de nacer ya deben correr, nosotros los humanos necesitamos de 3 a 12 años para aprender a correr más o menos bien, ¡hasta los corredores olímpicos se caen! Nosotros aprendemos y sentimos que necesitamos de los otros, pero a través de la formación de nuestros conflictos emocionales (Argumento) terminamos tomando decisiones que, aunque NO queremos, nos llevan a alejarnos y rechazar a las personas, sobre todo a aquellas con las que tenemos mayor interacción emocional, como ejemplo: relaciones de odio entre hijos y padres, divorcios, abandono de hijos, peleas, entre otras muchas. En este sentido, muchas veces sin darme cuenta, genero una serie de conductas que terminarán por alejarme de las personas, al final del tiempo, termino quedándome solo(a). La razón de ello, desde un enfoque simple, mis sentimientos de autoestima baja, el no sentirme querido, los cuales me hacen indigno de estar en compañía de los otros. Cuando no, guardo tal nivel de resentimiento que es imposible confiar en nadie ¡si no confío en el otro, ¿Cómo puedo estar a su lado?! Entendamos que las posturas extremas de cualquier Argumento serán siempre justificadas por los propios pensamientos de las personas en el Argumento. El Argumento les dice que pensar, sentir y actuar y, así poder cumplir con las órdenes que tiene cada Argumento.

            Lo segundo que debo conocer para entender la relación Beneficio Maldición, es la teoría del inconsciente de Freud, según dice el autor, toda la energía emocional tiene su centro en la mente inconsciente, la cual es a su vez, el almacén definitivo donde he guardado todos mis conflictos emocionales vividos durante toda mi infancia (mi basura emocional, diría Berne). Entendamos los conflictos emocionales como todas las experiencias negativas infantiles, con las cuales desarrollo y defino mi Argumento de vida, que por supuesto, también guardo en mi inconsciente. En mi mente inconsciente guardo todas las órdenes y mandatos negativos que mis figuras parentales me dieron, actuaron y modelaron durante toda mi vida infantil decisiva, junto a las decisiones que yo mismo tome al aceptar sus invitaciones negativas. Comprendamos también que estas órdenes emocionales, son mucho más poderosas que mi propia voluntad y deseos de lo bueno que quiero parea mí en mi vida. Las órdenes alimentan y controlan el beneficio psicológico que recibo al mantenerme ‘atado’ y dependiente de mi conflicto emocional.

¿Por qué no cambio lo negativo? Ello se debe a las sensaciones emocionales que me produce y que recibo del beneficio psicológico al mantenerme cumpliendo mi Argumento de vida. Primero, la gran mayoría de nosotros no conoce su propia basura en su inconsciente, no tiene conciencia de ello, de allí su nombre. Por lo tanto,  no están al tanto de reconocer lo que realmente controla y dirige sus decisiones y conducta en su vida (que son sus conflictos, no su lógica racional). Segundo, las ordenes emocionales son del tipo militar extremo: ¡se ejecutan y punto! No pueden ser cuestionadas ni desobedecidas. Cuando no cumplo las órdenes en mi inconsciente entro en una angustia extrema que me hace sentirme ‘mal’ con migo mismo(a), porque en vez de recibir el beneficio esperado, recibo una carga enorme de insatisfacciones, críticas y persecuciones emocionales de mis figuras parentales inconscientes, por no cumplir sus órdenes emocionales. Tercero, una vez que definí mi argumento, me pertenece y, como todo lo que me pertenece, no permito que nadie me lo quite. Lo defenderé cueste lo que cueste, incluso de la terapia y del terapeuta psicológico. Cuarto, el inconsciente tiene varias propiedades que le dan su poder: es alógico, es decir, no tiene lógica. La verdad tiene su propia lógica, que por supuesto no cuadra y no entendemos con nuestra lógica racional. El inconsciente es atemporal, no tiene tiempo, no existe la diferenciación del presente ni del pasado; es inespacial, no se aplican las nociones del espacio, lo gigante cabe en lo minúsculo, lo cuadrado entra en lo redondo, no se cumplen las leyes físicas… Mientras que yo y mi conciencia necesitamos del tiempo de descanso y del dormir, el inconsciente (como la ciudad de New York) nunca duerme, está siempre activo, actuando en mi cuerpo, en mis decisiones, en mi conducta, en ¡MI VIDA!

En resumen, el beneficio es lo que en sí mismo, me mantiene atado a mi Argumento negativo y a mis conflictos emocionales asociados, con lo cual se ha convertido en mi maldición emocional, porque no me deja cambiar, ni deslastrarme de mi Argumento. En sí mismo el beneficio es la sensación de bienestar inconsciente que me produce poder cumplir las órdenes de mis figuras parentales que, acepte y definí en mi vida y, que al cumplirlas, siento en lo inconsciente que ellos me aprueban y ¡ME QUIEREN! Porque el poder llegar a definir y aceptar mi argumento de vida, ha implicado un costo muy alto de mi sistema emocional, al punto que debí renunciar a quien era, para transformarme y aceptarme según me definieron mis figuras parentales. ¡Ahora no soy yo, soy lo que ellos quieren de mí! Y por lo tanto debo cumplir así sus órdenes, cuando lo hago me siento bien y recibo mi beneficio. Pero en realidad es una maldición del Argumento que me lleva inevitablemente al fracaso en mi vida, sea integral o en un rol particular: laboral, familia, social, pareja. Ejemplo: con un argumento de no tener pareja: haré inconscientemente todo lo imposible para separarme de la pareja y, cuando rompa la pareja estaré y me sentiré bien, ese es mi beneficio emocional, la maldición: me quedaré solo(a) y no podré cumplir con uno de los mandamientos más hermosos de Dios: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”.

Referencias:
Berne, E. (1979). ¿Qué dice usted después de decir hola? 9na edición, Barcelona. Ediciones Grijalbo

Kertész, R. e Induni, G. (1980) Análisis Transaccional para todos. Buenos Aires, Argentina. Editorial Conantal.