lunes, 2 de enero de 2012

¿Esta destinada la familia a desaparecer?

¿Esta destinada la familia a desaparecer?
Por: J. Rafael Olivieri

 Para el contexto que me interesa tratar aquí, la respuesta es SI. Y lo importante: no es sólo en lo que llamamos “Sociedad Actual”, pues en ella, cada vez más el concepto de familia vale menos que nada. Más aún, lo es, ¡sorpréndete! entre los cristianos, pues ¡es un mandato! Te lo explico:

Primero, ¿Qué es la familia? Me interesa, por ahora, la definición más sencilla: Papá, Mamá e hijos, esto no incluye abuelos, tíos y demás anexos, que es lo que llamamos “la familia extendida”. Un poco más, los que abogan por un mundo mejor, nos han repetido siempre que la familia es la base de la sociedad. ¿Cómo es esto? Pues bien, en el seno de la familia se educan los hijos, se les prepara para su futuro, para que sean hombres y mujeres “de bien” y para que se integren a la sociedad. Recordaran Proverbios 22:6: instruye al niño en su  camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él. Indudablemente la pregunta clave es ¿Cuál ha sido (o será) tu instrucción para con tus hijos? ¿Acaso no depende de ti y de tu modelo, lo que ellos aprendan y repitan en sus propias vidas?

Segundo, en Génesis 2:24 encontramos el siguiente mandamiento y la razón de por qué esta familia que mencioné debe desaparecer: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (esto se aplica por igual a la mujer). Este versículo es tan importante para Dios, que es el único que aparece cuatro veces en la Biblia (Mateo 19:5; Marcos 10:7 y Efesios 5:31 y, tiene una quinta referencia en 1 Corintios 6:16), a su vez, paradójicamente, es uno de los menos respetados… Así, el deber de los padres es educar a los hijos para que abandonen el hogar paterno (desaparece la familia de origen) y el deber de los hijos es abandonar el hogar de sus padres. Ahora bien ¿para que deben abandonarlo? Pues para formar una nueva familia, que reemplaza a la que ya desapareció. Lamentablemente muchísimos padres, madres e hijos están atados a sus conflictos emocionales inconscientes, por lo que son incapaces de cumplir con esto, porque: “¿Cómo va a venir ese hombre malvado a quitarme mi hijita preciosa, o, esa mala mujer a llevarse a mi hijito querido, si no hay nadie que te quiera como yo, ni que te merezca?” Con esa actitud, el resultado final es que los hijos no tiene capacidad para formar la nueva familia, o si lo hacen, al poco tiempo la destruyen a través del divorcio, con la consecuencia definitiva: la familia está destinada a desaparecer…

Tercero, si la familia es la base de la sociedad ¿Cuál es la base de la familia? Para mí, y este es el núcleo central, la base de todo es ¡la pareja! Ella es la única llamada a durar hasta que la muerte los separe, no la familia. Los hijos aprenden a ser hombres, mujeres y a establecer relaciones de pareja, del modelo que les “muestran” sus padres. Si estos se tratan mal, se gritan, hablan mal uno del otro, los hijos harán lo mismo y su destino será el fracaso en su relación de pareja y como consecuencia de su familia (destinada a desaparecer).

En un escrito de Búlmez titulado: Cuida a tu pareja, nos explica que no es la familia la que necesita ser cuidada, él nos pregunta: “¿Ustedes han oído decir a alguien: allí va mi ex hijo, allí va mi ex padre?”. ¡A quien hay que cuidar es a la pareja!, prueba de ello, es que sí conocen (o incluso ya tienen) un ex esposo o una ex esposa. Sencillamente han preferido creerle a la rutina, a sus obligaciones, a la familia o, a sus conflictos emocionales y prohibiciones y, no han asumido el reto de crecer juntos y de responsabilizarse y cuidar el uno del otro. Han preferido hacer como Adán y Eva: echarle la culpa al otro. Cualquier excusa o racionalización siempre los hará quedar bien, pero la verdad es única y absoluta, no hay mayor responsable de tus acciones que tú mismo(a), ya que, en la relación de pareja la responsabilidad es exactamente igual para ambos 50% y 50% ¡en todo!, porque en la matemáticas de Dios 1 + 1 = 1. La consecuencia es que son los hijos quienes se llevan el 100% de ese todo, bien sea para fracaso o para éxito. Es por ello, que únicamente depende de ti que la familia esté destinada a desaparecer, pues no se trata de conseguir la persona ideal, sino de ser la persona ideal.